De caza
Las leonas siempre son las encargadas de cazar y de llevar el alimento a la manada, sobre todo para cuidar a sus cachorros. De vez en cuando, la naturaleza nos sorprende con historias como esta. Los leones son potenciales depredadores de ciervos, pero en esta curiosa e inusual historia veremos algo muy distinto. Las madres son capaces de todo, como podremos observar. Esta leona salió a cazar y de casualidad se encontró con una pequeña cría de ciervo.

De caza
Peligro en la sabana
Nos da para pensar que una leona y un pequeño ciervo, apunta a un desastroso final para el ciervito. Las leonas son los principales predadores en el mundo, y una cría de ciervo está completamente indefensa contra sus mandíbulas. Rara vez se han visto cosas así, aunque la naturaleza es muy complicada y a menudo suele sorprendernos dejándonos anécdotas como esta en concreto. Lo que pasa entre la leona y la cría de ciervo te dejará perplejo.

Peligro en la sabana
No quieres cruzarte con ella
¿Por qué cazan las leonas más que los leones en una manada? Pues hay muchas diferencias y razones, pero la principal es que las hembras de la especie suelen ser hasta un treinta por ciento más veloces, al ser más pequeñas y menos pesadas. Si sumamos la potencia de sus mandíbulas y su rapidez, nos encontramos con un depredador implacable. Pero ¿qué hace la leona al encontrarse con nuestro protagonista, el indefenso ciervo?

No quieres cruzarte con ella
Quién lo diría
Desde luego que cualquiera pensaría que una cría de ciervo estaría perdida nada más encontrarse cara a cara con uno de estos feroces leones. En esta ocasión, parece que ocurrió algo inesperado. La leona sujetó al pequeño entre sus patas. Está claro que es algo muy extraño, dadas las características de cada animal y la posición respectiva que ocupan en la cadena alimenticia. La aventura que tuvo que vivir este pequeño fue entre confusa y retorcida.

Quién lo diría
Tenía hambre o no
Es cierto que las leonas están cuidando siempre de sus cachorros y a alguien le puede dar por pensar que, dado que la leona está acostumbrada, en esta ocasión podría haber hecho una excepción y no haber dado caza a esta pequeña cría de ciervo indefensa. Es algo realmente raro e inusual, pero el fotógrafo que estaba allí presenciando todo quedó perplejo al ver lo que hacía la leona… en pocas palabras, increíblemente extraño.

Tenía hambre o no
Una buena madre
En muchos documentales se puede apreciar la manera en la que las leonas salen de caza y rara vez fallan en su misión, son unas cazadoras implacables. Pues todavía más fácil si una leona se encuentra con una cría y más de ciervo, que apenas sabe dar unos pasos. Aunque muchas veces se han visto santuarios animales, donde madres de especies depredadoras amamantan a crías de otras especies. ¿Será esto un instinto? ¿O se trata de sentimientos?

Una buena madre
Era su cena
Pues parece que la leona se dejó engatusar por la carita de este pequeño ciervo y decidió cuidarle, por el momento. Le cogía entre sus patas y lo agarraba como si tratase de protegerlo. Las personas que estaban fotografiándolo, deseaban que esto no fuera una broma de mal gusto por parte de la leona y que de repente cambiara de actitud y acabara con su vida de forma brutal. A veces pasan este tipo de cosas.

Era su cena
Limpieza a fondo
Comenzó a lavarlo con su lengua, como si de su propia cría se tratase. Lo agarraba mostrando cariño y aparentemente estaba muy contenta y feliz con el nuevo miembro de su manada. Pero esto parecía un desierto de dudas para el pequeño cachorro, ¿realmente la leona lo estaba cuidando o es que pretendía comérselo? Es increíble que pasen estas cosas y mientras las observas, te recorre de todo por el cuerpo.

Limpieza a fondo
La comida se lava antes
La aparente “madre” no acaba de limpiar a su nuevo bebé. De manera extraña para el cachorro de ciervo, ella sigue lamiéndole poco a poco, como con la intención de limpiarle y darle un poco de higiene, los mamíferos suelen hacer esto para evitar infecciones a través de la suciedad que cogen a cada rato las crías. Pero, de un momento a otro, la leona abre la boca más de la cuenta y todo el mundo comienza a estremecerse.

La comida se lava antes
Menudos dientes
Nuestro pequeño protagonista comenzaba a ponerse cada vez más tenso, muy nervioso. No comprendía lo que estaba pasando y ver los dientes de la leona no parecía tranquilizarle. Desde luego que no podemos culpar a la leona, que intenta mostrarse todo lo amable que puede, pero con su apariencia tan feroz, intimidaba al cachorro. Una mordedura accidental podría causar la muerte en el acto del pequeño. Nadie se esperaba que él intentara poner “pies en polvorosa”, lo que viene siendo salir corriendo lo más rápido posible de sus fauces.

Menudos dientes
Estaba muy asustado
Este pequeño ciervo apenas parece tener unos días de vida. Es muy joven y no ha aprendido lo que es el miedo, por lo que no distingue realmente las intenciones de su “extraña madre”. No obstante, podemos decir que es afortunado ya que la leona parece ser que ha decidido cuidarle y darle mimos, lejos de hacerle ningún tipo de daño. Aunque cada vez que ella abre la boca, el pequeño no para de balar, como intentando pedir auxilio, un auxilio que nadie le podrá dar.

Estaba muy asustado
No sabía qué hacer
Todo parece apuntar a un final fatal, cada vez que la leona abre más la boca, todo el mundo se echa a temblar. ¿Qué pretende la leona en el fondo? ¿Seguirá cuidando del bebé o de un momento a otro acabará con él? Desde luego que el tiempo de esta pequeña criatura apunta a que cada vez le va quedando más escaso. Siempre la naturaleza ha seguido su curso, pero cuando suceden estas cosas, se te revuelve el cuerpo esperando algún final agradable.

No sabía qué hacer
Gritaba de miedo
Nuestro pequeño comienza a emitir sonidos de pánico nada más la leona comienza a apretar poco a poco sus fuertes colmillos contra la delicada piel del bebé. ¿Acaso es que la leona ha cambiado de opinión? ¿Ahora quiere comérselo? ¿No se ha podido resistir a su olor? Es normal un final así para una cría de ciervo que se encuentra con una leona que va de caza. Pero sigue leyendo, todavía hay mucho más que contar.

Gritaba de miedo
Vamos de paseo
Menos mal para el ciervito que la leona no tenía en mente cenarse al pobre bebé. Solo pretendía levantarle, igual que lo hace con sus cachorros, para transportarle a un lugar más seguro. El ciervo no sabe qué creer ni cuál será su final, por lo que está muy aterrorizado. Pero parece que, pase lo que pase, este diminuto animal no podría hacer nada de nada ante la amenazadora e implacable mandíbula de su captora.

Vamos de paseo
Dando vueltas
La cría de ciervo intenta escapar de las fauces de la leona, ella a su vez, sigue caminando por la estepa soleada y seca por el calor. A veces, la cría se revuelve intentando salir de la boca de la felina, otras simplemente se deja llevar pues pierda las fuerzas. De una forma u otra, no puede escapar ya que la leona le tienen agarrado muy fuerte con su potente mandíbula. Tan solo apretar un poco más de lo que lo estaba haciendo y podía ser fatal para el cervatillo indefenso.

Dando vueltas
Era muy incómodo
Está claro que el pequeño cervatillo está asustado, su diminuto cuerpo tiembla en la boda de la leona gigante. Desde luego que no es el viaje más cómodo del mundo y tampoco era precisamente lo que un cervatillo querría hacer para echar el día. Estaba muy asustado y se le veía en los pequeños ojos el miedo que sentía al ser arrastrado así por su principal depredador, el dolor que estaría sintiendo debía ser inimaginable.

Era muy incómodo
Tenía mucho dolor
Sus gritos eran en vano, no había nadie al rededor que pudiera ayudarle y aunque lo hubiera, nadie se atrevería a enfrentarse a la leona para salvar a ese pequeño ciervo. Estaba perdido, sabía que esos iban a ser sus últimos momentos sin duda. No podía huir porque era demasiado pequeño aún para correr y la leona lo volvería a capturar. No había nada que el cervatillo pudiera hacer, solo resignarse.

Tenía mucho dolor
Darse un respiro
Sin parar de gritar, el pequeño intenta ser escuchado por alguien o quizás, que la leona se apiade de él. Sin embargo, en un arrebato de nervio, la leona lo soltó contra el suelo y se quedó mirándolo fijamente, como si quisiera decirle que dejara de gritar o se lo devoraba. El ciervo, más asustado aún que antes, dejó de balar automáticamente y se quedó mudo mirando a la leona. Lo que sucedería a continuación te dejará sin palabras.

Darse un respiro
Intentó huir
En esos momentos el ciervo intenta salir corriendo a pesar de saber que no tenía escapatoria pero el instinto de supervivencia fue superior a él y no pudo evitarlo. El peligro le acechaba y no sabía si la leona le había rescatado por amabilidad o para comérselo más tarde, de un modo u otro, la naturaleza le decía que tenía que salir de allí como fuera. Aunque es cierto que no podría hacerlo jamás…

Intentó huir
No podía escapar
La leona por su parte, parece divertirse con la escena del pequeño ciervo intentando huir de ella. Tan fuerte y tan grande, sabe que el ciervo no tiene nada que hacer contra ella y su superioridad le da la ventaja de poder reírse y observar un poco la actitud del cervatillo. Cuando ya se cansa de mirarlo, simplemente se levanta y lo vuelve a meter en su boca de un golpe para seguir caminando de nuevo.

No podía escapar
Siguen paseando
La leona siguió caminando lentamente, parecía que no sabía qué quería hacer con el ciervo. En un principio parecía que quería que fuera su aperitivo de la tarde pero ahora, la sensación era diferente. ¿Estaría la leona encariñándose con su comida? Era poco probable que esto estuviera ocurriendo pero si había una mínima posibilidad de que una leona pudiera adoptar a un ciervo…esa posibilidad era esta.

Siguen paseando
Juntos de viaje
Mientras tanto, el pequeño ciervo no cesaba en su intento de zafarse de la boca de la leona e intentar huir pero no era más que un bebé solo y desvalido sin nada que hacer al respecto. En un descuido de la leona, el ciervo escapa de su boca y trata de salir corriendo pero obviamente la leona da un par de pasos y enseguida lo alcanza y lo devuelve a su boca como si nada hubiera pasado.

Juntos de viaje
Queriendo huir de nuevo
De vuelta a la boca de la leona, el cervatillo comenzó de nuevo a gritar, estaba desesperado y era normal, estaba sufriendo una agonía interminable sin saber si esa leona se lo iba a comer o qué iba a hacer con él. El pequeño ya nada más quería que todo aquello terminase de una vez, de la manera que fuera porque esa incertidumbre era lo peor. ¿Qué está haciendo la leona?

Queriendo huir de nuevo
No sabía cuál sería su final
Nunca sabremos qué es lo que pasará con el pequeño cervatillo. La leona no parece muy por la labor de comérselo, quizás no le ve como comida pues no tiene nada de carne aún, pero lo que sí es cierto es que nadie querría pasar por lo que estaba pasando ese pequeño ciervo. La desesperación podía con él y a pesar de la tranquilidad de la leona, él no podía estar tranquilo.

No sabía cuál sería su final
El fotógrafo
El autor de estas fotos es nada menos que Gordon Donovan, fotógrafo profesional en Nueva York que se fue a hacer un safari por África y pudo inmortalizar estos inusuales e irrepetibles momentos. El fotógrafo no pudo saber cuál fue la suerte del pequeño ciervo pero esperamos que la leona finalmente lo liberara después de haberle hecho pasar por tal calvario. O quizás se lo comió y le sirvió de merienda, en un caso u otro, la naturaleza debe seguir su curso.

El fotógrafo