No creerás lo que esta leona hace al encontrarse con esta pequeña cría de ciervo que andaba sola y desprotegida por ahí

PUBLICADO EN 11/04/2021

Un encuentro embarazoso

Seguramente te habrás quedado de piedra al ver que una leona se ha encontrado con una desprevenida cría de ciervo. Esto, a menudo, suele resultar fatalmente dado que los ciervos y los antílopes suelen constituir en gran medida la alimentación de los leones que habitan en la sabana. Pero en este bonito encuentro sucederá algo verdaderamente increíble y que seguro que te va a dejar el corazón en un puño. Como veremos, esta impactante historia nos demuestra lo que pueden llegar a hacer las madres, dejándonos a todos lados y con una extraña sensación en el cuerpo.

De caza

Un encuentro embarazoso

El peligro acecha

El hecho de imaginarnos tan siquiera que un ciervo va solito por el campo y que de repente se encuentre con un león, ya nos pone a temblar de miedo imaginando el peor de los casos siempre. Debemos conocer que la dieta de un león se basa principalmente en cazar todo tipo de antílopes y ciervos, y si le sumamos además que es una cría, pues mucho menos trabajo que hacer. Aunque tenemos que saber que a menudo en la vida nos sorprende con historias como la que vamos a ver a continuación.

Peligro en la sabana

El peligro acecha

No deberías estar ahí

Para empezar, si te preguntas que quiénes son los responsables en la manada de cazar te diremos que se trata de las leonas. En principio podrás pensar que los leones son mucho más agresivos y más fuertes, y estarás en lo cierto, pero cuando se trata de cazar, ahí es cuando cambia la cosa. Las leonas son principalmente las cazadoras de la manada, ya que suelen tener un cuerpo menos pesado y ágil, por lo que se organizan mejor para cazar entre varias de ellas. Suelen salir a cazar juntas y aprovechar las oportunidades que les brindan los animales débiles de otras especies.

No quieres cruzarte con ella

No deberías estar ahí

Parecerá una pesadilla

Eso no quiere decir que los leones macho no que cacen de vez en cuando, aunque ellos se reservan sobre todo para cuando les toca defender su territorio. Imaginaos lo que sentiría este pequeño ciervo al ir andando solito por la por el campo y encontrarse de lleno con las mandíbulas prácticamente de una leona tan feroz. Solo podemos decir que lo que pasa a continuación nos ha dejado a todos sorprendidos, una muestra más de que a menudo la naturaleza nos está diciendo que nuestra lógica no siempre termina teniendo la razón.

Quién lo diría

Parecerá una pesadilla

¿Tendrá un poco de hambre?

Lo que es totalmente seguro es que si la leona hubiera querido comérselo lo habría hecho sin apenas haber parpadeado. Aunque bueno no podemos estar seguros del todo, por lo tanto sigue leyendo porque lo que sucede en esta historia es totalmente incomprensible al principio nada más conocerlo. Os podéis imaginar la cara del fotógrafo nada más ver la situación, allí presenciando el posible terrible final que le esperaba a nuestro pequeño protagonista. Aunque no es el único que estará alucinando, dado que la cría tiene que tener un miedo terrible.

Tenía hambre o no

¿Tendrá un poco de hambre?

Lo increíble de ser madre

Si algo tiene en claro esta historia es que cuando hablamos de madres, deberíamos parar el mundo. Nos están siempre sorprendiendo, pero sobre todo cuando se dan este tipo de encuentros es cuando más nos sorprenden, llegando incluso a pensar que es mentira lo que estamos viviendo. Quizás el pequeño ciervo tenga un poco de esperanza dentro de su pequeña cabeza, dado que en algún momento habrá podido pensar que quizás la madre leona se apiadaría de él. Sabiendo esto que te acabamos de contar, ¿cómo crees que acabará nuestro pequeño protagonista?

Una buena madre

Lo increíble de ser madre

¿Será su cena?

Como venimos viendo en multitud de documentales siempre nos topamos con escenas en las cuales cuando hablan de una madre, de cómo cuida a sus crías, suele ser en gran parte por el instinto que lleva dentro. Quizás nos quede la esperanza de que haya podido tener un poco de ese instinto maternal y decida quedarse con la cría de ciervo tal y como si se tratase de su propio hijo. También hay que recordar que la vida allí es muy dura, sobre todo para los animales salvajes, y que una posibilidad es que decida comérselo por motivos de supervivencia.

Era su cena

¿Será su cena?

Vamos a darte un baño

En principio comienza a chuparle y a lamerle como si lo estuviera preparando para quitarle todas las bacterias que hayan podido adherirse a su piel. No sabemos si su intención es comérselo o si realmente lo estará tratando de cuidar. Con ese baño de lengua que le está dando al pobre ciervito, seguramente esté temblando de miedo y de dolor, tan solo de imaginarse que en unos instantes estará atrapado entre esas terribles mandíbulas que tanto terror le dan. Las madres suelen higienizar de esta manera a sus indefensas crías, por lo que no sabemos todavía.

Limpieza a fondo

Vamos a darte un baño

Preparando la comida

Como ya hemos dicho, hay que preparar bien la comida antes de comérsela, por lo que quizás le esté dando estos lametones al pequeño ciervo con la intención de atraparlo entre sus mandíbulas y así alimentarse, pensando sobre todo en la supervivencia. Nos inclinamos a pensar de esa manera, dado que en varias ocasiones la “madre leona” lanza unas miradas como de tener intención de alimentarse de la pequeña criatura, y este le responde apartando la mirada o intentando huir. ¿En qué momento nuestro protagonista se habrá quedado solo y tendrá que afrontar tan cruel final?

La comida se lava antes

Preparando la comida

Tremendos colmillos

El pequeño ciervo no para de mirar aterrado hacia las terroríficas mandíbulas de la madre leona. Seguramente se está imaginando todo el rato atrapado en ellas y con sus dientes clavados por su pequeño y débil cuerpo. Quizás, incluso aunque se tratara de un inofensivo juego para la madre leona que esté tratando de limpiar a su nueva cría o jugar con ella, no hay que olvidar que en un momento dado, con un mal movimiento podría causarle mucho dolor e incluso la muerte a nuestro diminuto protagonista. Nadie imaginaba que él intentaría escapar.

Menudos dientes

Tremendos colmillos

Muerto de miedo

A pesar de tan solo tener unos pocos días de vida, quizá algún mes, este pequeño animal seguramente estaría preparado para salir corriendo e incluso, a lo mejor, tener alguna posibilidad por pequeña que fuera. Pero al estar solo, y justo entre las zarpas de la leona, es prácticamente imposible el hecho de que hubiera podido escapar. Eso no quiere decir que no lo haya intentado. De hecho, aunque sería una mala idea, veremos lo que sucede a continuación. Con sus pequeñas patas, se disponía a preparar la ansiada huida, pero seguro que no lo conseguirá.

Estaba muy asustado

Muerto de miedo

No sabía cómo reaccionar

Imaginamos que en aquel momento todo lo que se le venía la cabeza a nuestro pequeño protagonista acababa en un trágico final para él. Pero hizo lo que consideramos que fue una de las tonterías más grandes que puede hacer un animal en el momento en el que se encuentra apunto de ser devorado por una feroz leona. El caso es que se estaba poniendo muy nervioso, dado que no paraba de mirar las terribles mandíbulas que, de vez en cuando, parecían amenazar con comérselo vivo. No sabía cómo salir de allí.

No sabía qué hacer

No sabía cómo reaccionar

Gritos de pánico

A cada rato que la leona abría la boca, el pequeño cervatillo emitía un grito de puro terror, pareciera como si estuviera intentando pedir auxilio a algún otro animal que pasara por allí. En una de estas que parecía que la leona estaba distraída, intentó huir para escapar de sus feroces mandíbulas. Y por un momento parecía que lo iba a conseguir, pero nada más lejos de la realidad. En ese preciso instante en el que intentaba huir, la leona volvió a atraparlo otra vez, llevándolo a su regazo de nuevo.

Gritaba de miedo

Gritos de pánico

Vamos a dar un paseo

La leona, viendo las ansias del animal por salir a correr hacia algún lado, decidió intentar jugar un poco con él, llevándolo de un lado para otro para intentar tranquilizarle. El bebé ciervo no sabía realmente dónde estaba, ni lo que pretendía su nueva “madre” la leona, si se trataba de un cruel juego y más tarde le daría caza o si realmente le estaba dando una nueva oportunidad de vivir tal y como si fuera una cría más en su rebaño. Igualmente solo podría esperar, hiciera lo que hiciera, nada impediría que se le comiera tan solo de un bocado.

Vamos de paseo

Vamos a dar un paseo

De un lado para otro

Aunque parecía que ya estaba tomando un poquito más de confianza con su nueva madre, de una especie totalmente distinta a la suya, realmente al pequeño ciervo se le veía todo el rato preocupado, mirando hacia un lado y hacia el otro, como con la inútil intención de salir huyendo en cualquier momento. Pensamos que en realidad no sería una buena decisión intentar huir de nuevo, dado que la leona podría molestarse y terminar con su vida con tan solo un mordisco en su blandito cuello. Solo podía esperar y no hacer tonterías.

Dando vueltas

De un lado para otro

Verdaderamente incómodo

Esta situación era realmente estresante para ambos. Principalmente para el pequeño ciervo, que no sabía cómo acabaría siendo su final, si comenzaría una nueva vida alegre y divertida con su nueva madre, o si por el contrario su vida terminaría en ese mismo instante entre sus feroces mandíbulas. Pero también era difícil para la nueva “madre”, ya que trataba de hacer todo lo posible por intentar tranquilizarle y que no estuviera asustado. Es una situación bastante complicada ya que son de dos especies totalmente diferentes. Solo podía esperar aterrado unas horas más.

Era muy incómodo

Verdaderamente incómodo

Últimos gritos de dolor

De vez en cuando, la leona clavaba sus dientes un poquito en su sensible cuerpo y quizás estuviera presionando demasiado fuerte como para que el pequeño animal lo aguantara, por lo que éste emitía un alarido de dolor. Sus gritos parecían salir en vano de su boca, ya que por mucho que hubiera gritado no habría cambiado el extraño final que le esperaba. Parecía que solo podía esperar a que su dudoso desenlace terminara de un momento a otro y pudiera salir de dudas, o que le dejara libre, o que terminara comiéndoselo.

Tenía mucho dolor

Últimos gritos de dolor

Un poco de paz

Dicen, si bien es cierto, que tras la tempestad llega la calma. Pues en esta historia parece ser que se hace literal. Un parón entre tanto terror y tantos alaridos de miedo y dolor. Por fin los dos pudieron encontrar un rato de alivio, por lo que decidieron quedarse callados mirándose fijamente entre ellos y hacia los lados, en silencio. Pero, ¿cuánto duraría esto? ¿Sería el silencio que precede a la total tragedia? Si ya has llegado hasta aquí, quédate porque el final de la historia merece mucho la pena.

Darse un respiro

Un poco de paz

Todo parecía empeorar

Se llevaron los dos un buen rato en silencio, hablamos de casi una hora. El fotógrafo que estaba viendo esto tras la cámara no paraba de alucinar, pero en aquel momento, en aquella larga hora sin ruidos ni movimientos extraños, parecía que todo estaba apunto de terminar. El pequeño cervatillo comenzó a ponerse nervioso cuando su madre de nuevo empezó a darle lametazos, por lo que parecía que iba a empezar a salir a correr, a iniciar una huida. Sabía que no tendría muchas más oportunidades, así que aprovechó un pequeño despiste de la leona e inició su carrera.

Intentó huir

Todo parecía empeorar

Hacia ningún lado

La leona, al ver que el pequeño ciervo iniciaba su trayectoria con la intención de huir, le dejó que corriera durante unos pocos metros a ver cómo reaccionaba. El ciervo corría, y corría, y a pesar de lo que parecía todo el mundo se quedó de piedra cuando de repente se paró en seco en el medio del camino. Es como si se hubiera dado cuenta de qué tal vez la única compañía que tendría en este mundo es la de su madre adoptiva la leona, a pesar de tenerle miedo a su feroz mandíbula.

No podía escapar

Hacia ningún lado

En aquel justo momento

La leona se le quedó mirando, como queriendo mostrarle que le estaba ofreciendo su carta de libertad, le estaba poniendo en la mesa si él quería realmente huir o si verdaderamente lo que quería es estar allí de nuevo con ella en su regazo. El pequeño ciervo al principio titubeó, pero prácticamente en menos de un minuto, parecía que poco a poco se iba convenciendo de que donde mejor podía estar era entre los brazos de aquella leona. Quizás, por una vez en la vida, la naturaleza le había puesto en bandeja que pudiera adoptar una pequeña cría de ciervo.

Siguen paseando

En aquel justo momento

Iniciar una nueva aventura

Tal vez cabía la posibilidad. Una nueva aventura, quedaría escrito en los libros como la historia del pequeño cervatillo y la leona que decidió cuidarle. Era raro, seguramente al tratarse de un hecho bastante aislado, podría haber una pequeña, aunque minúscula posibilidad de que esto fuera realmente así. Parece que el pequeño ciervo se vio decidido a volver y poco a poco comenzó a retroceder sobre sus anteriores pasos. Caminaba con la cabeza gacha, muy despacio, como si todavía no estuviera seguro del todo de haber tomado esa difícil decisión.

Juntos de viaje

Iniciar una nueva aventura

¿Qué sería de él?

Caminaba lentamente, pero se le veía cada vez más decidido. Una vez estaba llegando al lugar donde la leona le esperaba con la mirada puesta en él, como dudando de si lo que realmente estaba viendo estaba sucediendo o si se trataba de una imaginación de su cabeza. El pequeño comenzó poco a poco a meterse otra vez entre el regazo de los brazos de su nueva madre adoptiva. Ella comenzó de nuevo a lamerle, aunque era algo que realmente no le hacía mucha gracia al pequeño. Quién sabe, quizás no había tomado la mejor decisión.

Queriendo huir de nuevo

¿Qué sería de él?

Todo apuntaba bien

A pesar de que parecía lanzar varios gemidos al aire cada vez que recibía un lametón de su madre, esta vez era diferente. Su rostro había cambiado, tenía una expresión como de más tranquilidad, como de haber tomado la decisión acertada. No lo sabemos, ni tú, ni yo, ni nadie. Solo el tiempo lo decidiría, ¿habría hecho bien en volver o habría sido mejor centrarse en escapar y correr a buscarse la vida de alguna manera diferente? Solo sabemos que el fotógrafo, de quien ahora os hablaremos, parecía estar muy sorprendido.

No sabía cuál sería su final

Todo apuntaba bien

Tras la cámara

Como detalle final, decir que el fotógrafo no es nada más ni nada menos que el mismísimo Gordon Donovan, fotógrafo profesional que reside en Nueva York. En ese viaje había decidido hacer una ruta por África, que fue por donde se encontró de lleno con la situación que le dejó prácticamente helado. No pudo quedarse todo el tiempo que le hubiera gustado, ni tampoco pudo averiguar qué es lo que sucedió con el pequeño cervatillo y con la leona, pero por cómo apuntaba la historia todo habría terminado de una manera feliz para ambos. Seguramente comenzarían una vida juntos.

El fotógrafo

Tras la cámara