Lo Que Encontraron Estas Dos Agentes Inmobiliarios En Una Casa Te Dejará Sin Aliento

PUBLICADO EN 10/20/2020

Gladys y Carla Orozco son dos hermanas que viven en Toronto, Canadá. Ambas son agentes inmobiliarios y regentan juntas una agencia. Han trabajado toda la vida junta y nunca en todos sus años de carrera se habían encontrado nada similar a lo que encontraron en una casa de un barrio lujoso de la ciudad. Este barrio está muy cotizado por sus buenas casas, su ubicación y su tranquilidad y cuando surge la oportunidad de vender una casa allí, es significado de éxito seguro. Lo que Carla y Gladys lo se imaginaban era el mal trago por el que iban a tener que pasar.

Lo Que Encontraron Estas Dos Agentes Inmobiliarios En Una Casa Te Dejará Sin Aliento

Lo Que Encontraron Estas Dos Agentes Inmobiliarios En Una Casa Te Dejará Sin Aliento

La Calle Jane

Además la casa que iban a vender se encontraba nada menos que en el 148 de la calle Jane. Esta calle era la más bonita del barrio y la mejor cuidada, además por supuesto de ser también la más cotizada. De hecho, es conocida porque en ella viven artistas y deportistas famosos de Toronto. Con lo cual las hermanas Orozco estaban deseando concertar una cita e ir a verla para comenzar cuanto antes los trámites de venta.

La Calle Jane

La Calle Jane

Así Comenzó Todo

Era un día completamente normal en la agencia, Gladys y Carla tenía incluso gente trabajando para ellas porque tenían mucho trabajo y no daban abasto. La agencia había crecido mucho en los últimos años gracias al esfuerzo y el buen trabajo de las dos hermanas y el teléfono no paraba de sonar. Pero ese día hubo una llamada muy especial, al descolgar, una mujer con la voz un poco quebrada se presentó como Joyce MacArthur, tenía 96 años y quería vender la casa donde había vivido durante 72 años en la calle Jane.

Así Comenzó Todo

Así Comenzó Todo

No Se Lo Podían Creer

Al principio se quedaron atónitas con la llamada de Joyce. Gladys y Carla llevaban toda la vida prácticamente en el negocio de la venta de inmuebles pero nunca en toda su carrera habían visto algo similar. Normalmente nadie vendía una casa en la calle Jane, ya que pasaban de padres a hijos y era súper complicado encontrar una vacía, y además que una mujer de 96 años quisiera vender después de toda la vida ahí era de lo más extraño. Pero al fin y al cabo qué más dan los motivos, era una venta en calle Jane.

No Se Lo Podían Creer

No Se Lo Podían Creer

A Por Ello

Era una situación bastante extraña sí, pero no iban a dejar pasar la oportunidad. Estas oportunidades se presentan solo una vez en la vida y las hermanas Orozco llevaban toda su carrera esperando algo así. Estudiaron juntas y abrieron juntas su agencia con tan solo 22 años, han vendido todo tipo de inmuebles y han hecho crecer la empresa, pero vender una casa en la calle Jane significaba un salto mucho más grande que haría que su empresa pasara a otro nivel aún superior.

A Por Ello

A Por Ello

Emoción A Raudales

Todo estaba a punto de cambiar para Gladys y Carla, aquella llamada significaba mucho para ellas y para sus carreras y estaban locas de emoción. Aunque tampoco querían precipitarse sin haber visto la casa y sin llegar a un acuerdo con Joyce. De hecho, cuanto más hablaban con ella, más raro se ponía el asunto, había algo que no encajaba, las palabras de Joyce decían que quería vender la casa pero su voz no sonaba muy convencida. Había algo más detrás de todos esto.

Emoción A Raudales

Emoción A Raudales

Joyce MacArthur

Joyce MacArthur se presentó como la propietaria del 148 de la calle Jane. Había vivido durante nada menos que 70 años en esa casa junto a su marido ya fallecido. Joyce y su esposo nunca tuvieron hijos y no le quedaba familia cercana. La mujer de 96 años aseguraba que quería vender la casa rápidamente pero no daba motivos de por qué. Cuando Gladys y Carla le preguntaban que por qué quería venderla, ella simplemente les cambiaba de tema y les contaba algo sobre su vida.

Joyce MacArthur

Joyce MacArthur

Algo No Iba Bien

Gladys y Carla sabían que esa llamada les iba a cambiar la vida, lo que no se imaginaban era de qué manera ya que no iba a ser como ellas esperaban. La voz de la anciana sonaba realmente como que no estaba muy convencida de lo que estaba diciendo aunque repetía muchas veces que quería vender rápido que cuando podrían empezar. Las hermanas le dijeron a Joyce que primero tenían que verse y ella tenía que enseñarles la casa para poder tasarla adecuadamente. Joyce se negó rotundamente.

Algo No Iba Bien

Algo No Iba Bien

¿Por Qué No Quería Enseñar La Casa?

Joyce se negó tajantemente cuando las dos agentes inmobiliarios le pidieron una cita para ver la casa, pero ¿por qué? Joyce no respondía a la pregunta y simplemente cambiaba de tema, se ponía a contar batallitas de cuando era joven con su marido. Estaba claro que la mujer pasaba mucho tiempo sola y quería hablar un rato con alguien pero no podían vender su casa sin verla primero. Intentaron convencerla de que no había otra manera pero la anciana siempre se negaba.

Por Qué No Quería Enseñar La Casa

Por Qué No Quería Enseñar La Casa

No Había Manera

No había forma de convencer a Joyce. Gladys y Carla empezaron a sospechar que pasaba algo con la casa o con Joyce pero no sabían el qué. Joyce no parecía una mujer que estuviera senil y no supiera lo que estaba haciendo, de hecho hablaba muy bien y seguía el hilo de la conversación sin divagar. No daba la sensación de que tuviera ese tipo de problemas. Incluso les llegó a decir a las hermanas que podían hacer fotos de la casa por fuera, nada más, y aseguraba que por dentro la casa estaba impecable.

No Había Manera

No Había Manera

No Podían Solucionarlo

Nada, no había nada que pudieran hacer, Joyce no entraba en razón y después de más de una hora tratando de convencerla se rindieron ya que no podían seguir perdiendo el tiempo. Amablemente le dijeron a Joyce que sin ver la casa no podrían hacer nada y que si cambiaba de opinión que podía llamar de nuevo sin problema. La emoción y la ilusión por la venta en la calle Jane se disiparon de golpe, era demasiado bonito y fácil para ser verdad.

No Podían Solucionarlo

No Podían Solucionarlo

La Casa

Gladys y Carla estaban muy decepcionadas pero, ¿qué más podían hacer? No estaba ya en sus manos y tenían que pasar página aunque fuera difícil. Esas casas de la calle Jane se venden como churros y hubiera sido el paso hacia la fama dentro del negocio inmobiliario. Era una casa preciosa de ladrillo visto, con dos plantas, porche y un patio trasero ajardinado, aunque eran casas muy antiguas, con más de 80 años, la mayoría estaban reformadas y eran espectaculares. Una auténtica pena para las hermanas Orozco.

La Casa

La Casa

No Podían Dejarlo Así

A ambas se les había quedado un mal sabor de boca con todo aquello y las dos hermanas estaban más calladas de lo habitual. Las dos estaban pensando qué podría haber pasado, o por qué Joyce no quería enseñar la casa y las dos seguían dándoles vueltas a todo aquello. Estaban pensando que podrían haber hecho algo más para convencer a la anciana y que debían luchar por esa casa. Estaban decididas, tenían que hacer algo para conseguir la casa de Joyce.

No Podían Dejarlo Así

No Podían Dejarlo Así

La Estrategia

Estuvieron dándole muchas vueltas, hablando entre ellas de cómo podrían hacer para concertar una cita con Joyce y verse cara a cara. Aunque no quisiera enseñar la casa, siempre verse en persona convence más y te da más confianza cuando hablas cara a cara con las personas. Ahora bien, ¿cómo podrían hacer para quedar con Joyce? No tenían más remedio que llamarla de nuevo por teléfono para intentarlo. Total, no tenían nada que perder.

La Estrategia

La Estrategia

Segunda Decepción

La ilusión y las ganas habían vuelto a la agencia y estaban deseosas de coger el teléfono y llamar a Joyce. Cogieron el teléfono y marcaron el número desde el que ella llamó el otro día, un tono, dos tonos, tres tonos, el contestador. Así una y otra vez, Joyce nunca cogía el teléfono. Llamaron a distintas horas en distintos días durante una semana, le dejaron un mensaje en el contestador y nada, nunca respondía ni devolvía las llamadas.

Segunda Decepción

Segunda Decepción

Frustración

Parecía que era imposible, que no podían contactar de ninguna manera con Joyce. Por más que llamaban ella nunca contestaba al teléfono. Ya no tenían nada más que hacer salvo…ir a su casa. Pero les daba cosa, ¿cómo se iban a presentar allí sin más? Realmente no conocían a Joyce de nada y era como algo bastante incómodo y rudo presentarse allí cuando ella no quería mostrar su casa. Por otra parte, ¿y si Joyce no contestaba al teléfono porque le hubiera pasado algo? Las hermanas comenzaron a ponerse nerviosas.

Frustración

Frustración

Cada Vez Lo Veían Más Claro

No podían parar de pensar en Joyce y en si le había pasado algo estando sola en casa y por eso no cogía el teléfono. Aunque jamás en su vida habían hecho algo así, las hermanas Orozco estaban decididas a coger el coche y plantarse en la casa de Joyce. Era toda una locura pero no se podían quedar con la intriga de dónde estaba Joyce y lo más importante para ellas, tenían que tratar de convencerla para ver la casa y venderla.

Cada Vez Lo Veían Más Claro

Cada Vez Lo Veían Más Claro

Sin Pensarlo Dos Veces

Así, las dos hermanas se subieron al coche, sin pensarlo ni un segundo, pusieron rumbo al 148 de la calle Jane, la casa de Joyce. Estaban entre nerviosas y preocupadas, emocionadas y temerosas, sin duda, no estaban preparadas para lo que se iban a encontrar allí. Sería un día que no olvidarían jamás. Al llegar, Joyce no abría la puerta ni se escuchaba nada, preocupadas, decidieron entrar en la casa por el porche trasero. Cuando entraron en la casa, casi se desmayan.

Sin Pensarlo Dos Veces

Sin Pensarlo Dos Veces

Joyce Padecía Diógenes

No podía ser cierto, la casa entera estaba llena de basura por todas partes, objetos inservibles, comida podrida y todo lo que os podáis imaginar. No se podía ni si quiera caminar de la cantidad de basura que había acumulada en el suelo, muebles, etc. El olor a podrido y la comida y basura en descomposición casi hace que las hermanas vomitasen allí mismo, no se podía ni respirar. Ahora entendía por qué Joyce no quería mostrar su casa.

Joyce Padecía Diógenes

Joyce Padecía Diógenes

Años De Soledad

Desde que murió el marido de Joyce, ella ha estado muy sola y poco a poco y sin darse cuenta, fue guardando cosas que se encontraba en la basura como para llenar el vacío que sentía. Después dejó de limpiar su casa y dejó de tirar la basura en bolsas sino en el suelo. Aunque Joyce tenía sus capacidades mentales intactas, este síndrome se había apoderado de ella de una manera muy cruel.

Años De Soledad

Años De Soledad

¿Dónde Está Joyce?

Por más que intentaban andar por la casa, el olor y los escombros se lo ponía muy difícil. Había además gusanos, hormigas y lo que es peor, ratas, y se empezaron a temer lo peor. Como pudieron comenzaron a buscar a Joyce y gritaban su nombre. De pronto escucharon un gemido y corrieron hasta el salón sorteando como podían las toneladas de cacharros y basura acumuladas. Joyce estaba en su sofá en un estado lamentable, apenas se podía mover ni hablar.

Dónde Está Joyce

Dónde Está Joyce

Había Que Pedir Ayuda

Rápidamente mientras Gladys intentaba que Joyce reaccionara, Carla llamó a emergencias que se presentaron allí en un momento. Consiguieron sacar a Joyce en una camilla tras retirar basura con palas y se la llevaron al hospital. Ahora las hermanas sentían que tenían que haber ido antes a la casa, pero ¿cómo podían imaginarse aquello? Ahora solo podían ayudarla a recuperarse así que fueron junto a ella al hospital y llamaron a los servicios sociales.

Había Que Pedir Ayuda

Había Que Pedir Ayuda

Limpieza Profunda

Joyce llevaba varios días sin comer ni beber pero no tenía nada grave afortunadamente. Lo servicios sociales se encargaron rápidamente del caso y vaciaron y limpiaron a fondo la casa de Joyce mientras se recuperaba en el hospital. A partir de ahora tendría una asistente que le ayudaría en todo y alguien que le limpiase la casa menudo. Las hermanas Orozco acaban de salvar una vida sin darse cuenta. Y Joyce se lo agradecería eternamente.

Limpieza Profunda

Limpieza Profunda

Reconociendo El Problema

Mientras estaba en el hospital Joyce recibió la visita de Gladys y Carla y les dio las gracias mil millones de veces. Les contó que le daba mucha vergüenza reconocer el problema que tenía pero era muy consciente de lo que le pasaba. La anciana, les contó que quería vender la casa para poder salir de allí corriendo y comprar otra que no estuviera sucia, sería para ella como empezar de cero. Las hermanas le dieron la buena noticia de que su casa ya estaba limpia.

Reconociendo El Problema

Reconociendo El Problema

Su Mejor Venta

Ahora Joyce no necesitaba dejar el que había sido su hogar durante 70 años, gracias a las dos agentes inmobiliarias, pudo volver a su casa y vivir lo años que le quedasen tranquilamente con ayuda y apoyo de los servicios sociales. Además Gladys y Carla visitaban regularmente a Joyce y, aunque no pudieron vender su casa y hacerse famosas, la gratitud de haber ayudado a Joyce era mucho mayor que cualquier venta.

Su Mejor Venta

Su Mejor Venta