Por costumbre tendemos a perseguir los objetivos que nos dicta nuestro corazón sin hacerle mucho caso a lo que dicta nuestra cabeza. Es cierto que en ocasiones no encontramos otra forma de hacerlo. Esto les pasó a estos jóvenes que se quedaron alucinados cuando trataban de comprarse una casa en las afueras para iniciar una vida juntos en pareja y de repente les dieron la noticia de que lo que habían comprado era completamente diferente a lo que ellos habían tenido en mente todo el rato. Es cierto que el destino a veces juega con nosotros, pero en esta ocasión, podríamos sacar la conclusión de que fue para algo mucho mejor.

Estos jóvenes se pensaron que habían comprado un pequeño apartamento pero se quedaron sorprendidos al ver lo que habían comprado en realidad
Eran jóvenes como otros cualquiera
Conoceremos en esta historia las vueltas que da el destino y hacia dónde nos lleva en muchas ocasiones sin nosotros apenas podernos dar ni cuenta siquiera de lo que tiene preparado para nosotros. En este caso, conoceremos a los jóvenes Claire Segeren y Cal Hunter, quienes vivieron una experiencia de lo más impactante posible. Estamos seguros de que a muchos de los que lean esta historia les gustaría estar en su pellejo, pero también habrá gente que por mucho que le gustara, nunca tendría el valor de llegar tan lejos por un proyecto en conjunto con un solo objetivo, vivir felices en su propia casa.

Eran jóvenes como otros cualquiera
No muy buena oferta
Habían estado muchos años ya viviendo juntos, pero siempre de alquiler. Apenas había cosas que no hubieran hecho ya entonces, pero claro, vino el destino y los sorprendió de una manera que nunca jamás se lo hubiera imaginado. Como habían estado ya varios años viviendo juntos, decidieron probar suerte a vivir juntos pero esta vez en una casa que fuera de su propiedad. Esto les estaba costando mucho, porque debido a la oferta y la demanda que había en aquel momento, no eran capaces de encontrar una casa hecha a su medida.

No muy buena oferta
Una situación muy seria
Tampoco es que quisieran mucho más de lo que podía querer cualquier persona, pero claro, era su primera vivienda comprada y querían hacerlo lo mejor posible. Eso les llevaba todo el rato al mismo punto de inflexión al que parecían caer una y otra vez. Les estaba resultando muy difícil encontrar algo a su medida y eso les estaba provocando una seria intranquilidad. Comenzaba a afectarles en lo personal incluso. También en sus trabajos parecían notar que no estaban igual de preparados que como de costumbre. La verdad es que era una situación muy seria.

Una situación muy seria
Sabían tomarlo con buen humor
Como daban tantas vueltas y no encontraban lo que querían, habían decidido buscar ayuda y contarles la situación a sus familiares. Esto les tranquilizó mucho y sobre todo, lo más importante es que les dio muy buena perspectiva respecto al tema que les estaba afectando tanto. Se habían metido de lleno en un proyecto para vivir juntos y felices y no debían dejar que la situación les afectara negativamente de tal manera, por lo que debían tener un cambio de ánimos para poder continuar con las ganas con las que habían empezado ambos.

Sabían tomarlo con buen humor
Siempre puede ser mucho peor
Como dice el refrán, siempre puede ser mucho peor. Por lo tanto, a veces hay que aferrarse a una bonita idea e intentar llevarla a cabo con la mejor de las intenciones posibles. Es cierto que cuando escuchas a tu corazón y te dice una cosa, y luego escuchas a tu cabeza y te dice otra, te ves completamente perdido. Esto es lo que les sucedía a Claire Segeren y Cal Hunter, quienes por más que trataban de encontrar una solución a su problema, parecía que lo único que conseguían era ir a peor con todas las cosas que les rodeaban.

Siempre puede ser mucho peor
Lo estaban mirando por Google
Habían decido pujar por una casa que les había gustado y al principio parecía que nadie más estaba interesado, por lo que decidieron seguir adelante y finalmente terminaron comprándola. Pero eso sí, esta casa traía consigo una serie de acontecimientos para los cuales nadie estaba preparado ni mucho menos prevenido. Una vez les dieron las llaves, habían decidido ir por la mañana a buscar la casa que acaban de comprar. Pero algo raro había. Habían estado buscando en la dirección que les habían dado pero no aparecía nada de nada. Tuvieron hasta que mirarlo por Google y otros buscadores de calles, pero no daban con el resultado.

Lo estaban mirando por Google
No sabían muy bien cómo estaban
De hecho, a veces llegaban a pensar que hasta les podían haber timado. Y en realidad no estaban muy lejos de lo que les había pasado. Pero quizás no en la forma en la que todos podrían pensar. Habían comprado una casa, sí, pero ¿qué casa? Habían pagado una cantidad de 30 mil euros por un pequeño apartamento a las afueras de la ciudad, por lo que era eso en concreto lo que estaban buscando. Pero no lo encontraban. Se pusieron a preguntar a todos los vecinos pero nadie les decía nada. Es más, todo el rato les estaban señalando una casa y decían que esa era la que había en la ubicación que les habían dado.

No sabían muy bien cómo estaban
La cosa no era lo que parecía
Y es que en el fondo, ellos ya empezaban a sospechar que incluso podrían haberse confundido de casa y haber comprado otra. Pero es que no era eso lo que estaba sucediendo, o por lo menos, no de la manera en que lo pensaría cualquiera de nosotros que pudiera estar leyendo esto o pasando por una situación por el estilo. Resulta que sí que habían comprado esa casa, pero no lo habían sabido porque había habido un error en las imágenes del apartamento que ellos pensaban que habían comprado. Con lo cual, tuvieron que dar la razón a la gente del pueblo que todo el rato les estaban llevando a aquella casa.

La cosa no era lo que parecía
Era muy distinto en sus cabezas
Y no es que les hubiera costado darles la razón a aquella gente, sino que se negaban a creer que habían comprado semejante casa. Esta casa era enorme, pero tenía un gran inconveniente, parecía haber estado abandonada durante muchos largos años, con todo lo que ello conlleva. El caso es que no sabían qué creer, y como tenían las llaves, decidieron probar suerte con la puerta. Intentaron meter la llave en la cerradura de la puerta principal de la casa, pero parecía no entrar bien. Estaban pensando que se habrían equivocado, que no debían estar allí. Pero, de repente, la llave consiguió entrar y girar y la puerta parece que cedió un poco ante sus ojos. Allí estaba lo que habían comprado.

Era muy distinto en sus cabezas
Un gran palo de la vida
No podían creerlo. Las llaves que les habían dado los de la inmobiliaria acababan de abrir las puertas de una tremenda y enorme mansión. No daban crédito ya que por ella no habían pagado ni tan siquiera una mínima parte de lo que valdría la casa entera. Comenzaron a explorar en qué estado se encontraba la casa y vieron cosas que no les gustaban nada. Como por ejemplo el hecho de que los suelos, las paredes y los techos estaban realmente mal cuidados, con muchos desperfectos. Sabían que si se quedaban allí no podrían meterse de lleno a vivir de un día para otro y tendrían que hacer muchas reformas.

Un gran palo de la vida
Tenían que cambiar de actitud
Pero eso ya lo tenían delante, por lo que tenían que tomar una decisión lo más rápido posible antes de que pasara el tiempo y se pudieran torcer las cosas con la inmobiliaria. Por lo tanto, imaginaron cómo sería el hecho de pedirles la devolución de su dinero y entregarles las llaves a la gente de la empresa, con todo lo que ello conllevaba. Seguramente habrían tenido que tirar de abogados y de mal rollo, por lo que había una parte en su interior que les decía que tenían que seguir adelante y verlo como si alguien les hubiera puesto una nueva aventura por delante. Era sin duda la mejor forma de ver aquella situación.

Tenían que cambiar de actitud
Un gran giro en la historia
Es cierto que la casa estaba completamente abandonada. Tenía unos 120 largos años, por lo que te puedes imaginar en las condiciones en las que se encontraba la casa. Y si con eso, que ya es bastante, le añadimos el hecho de que llevara más de 20 años vacía sin nadie viviendo en su interior ni cuidando sus mantenimientos, la casa estaba todavía mucho peor de lo que puedes imaginar. Pero había algo que sabían que les llamaba desde dentro, como si sintieran la necesidad de proponérselo como una experiencia, como un plan en el que todo se lo tomaran como una aventura y pudieran poco a poco ir consiguiendo sus objetivos de vivir juntos y felices.

Un gran giro en la historia
Se hicieron con una caravana
Sabían que no podrían vivir dentro de la casa hasta que le hicieran unas cuantas reparaciones, por lo que estuvieron dando vueltas a la situación para ver cuál era la mejor opción que tenían ante sus narices. Irse todos los días y venir les iba a costar un dineral, por lo que esa no era una opción posible para ellos. Más que nada porque estarían pagando un dinero y perdiéndolo mientras que podrían haberlo estado aprovechando. Después de varias ideas que no estaban muy lejos de llevarse a la realidad, decidieron que lo mejor sería hacerse con una caravana y aparcarla justo enfrente de su nueva propiedad para dormir en ella.

Se hicieron con una caravana
Todo tenía arreglo
Pero bueno, como bien dice de nuevo otro refrán, todo tiene arreglo y siempre se puede salir de todo en esta vida, menos de la muerte, ¡por lo menos que se haya probado hasta ahora! Con lo cual, hicieron caso y se decidieron a llevarlo todo con otro ánimo y con más ganas de seguir adelante de las que habían tenido una vez que se habían decidido a comenzar con el proyecto de vivir en su propia casa juntos y felices. Sabían que tendrían que invertir mucho dinero para poder llevar a cabo todo lo que tenían en sus cabezas, pero eso era algo que no les echaba para atrás, sino más bien lo contrario.

Todo tenía arreglo
¡Estaban listos para luchar!
Todo se iba poniendo en su contra. A medida que iban avanzando en la tarea de reformar su nuevo hogar, siempre surgía algún problema nuevo o había algo con lo que no habían contado o se les había escapado. Pero era en esas situaciones en las que, a pesar de que pareciera que tenían ganas de tirarlo todo por la borda y abandonar esta aventura, salían más las ganas desde su interior y les llevaba a verlo todo como con otro color, con otro prisma. Esta era la única manera que tenían de hacer las cosas como consideraban que serían más correctas.

¡Estaban listos para luchar!
Se conocieron de una forma muy curiosa
Hemos hablado de ellos pero no hemos mencionado cómo se conocieron. Y es que lo hicieron de una manera muy curiosa, ya que la situación en la que se conocieron es bastante graciosa y a la vez romántica. Resulta que ambos estaban de vacaciones con sus respectivos grupos de amigos por la zona de los Pirineos, habían ido a esquiar y a hacer varias excursiones con los monitores que les ponían desde el hotel para que los guiaran por toda la zona y les enseñaran todo por allí. También como decimos, los llevaban a esquiar. En una de estas excursiones esquiando, Claire se cayó y se hizo daño en el tobillo, por lo que no pudo moverse del sitio. Cal la había visto caerse, así que se dirigió hacia ella sin pensarlo dos veces.

Se conocieron de una forma muy curiosa
Ambos tenían redes sociales
Una vez llegó le preguntó que cómo estaba y que si le dolía mucho. Se habían alejado sus amigos, por lo que él decidió quedarse allí junto a ella hasta que llegara de un momento a otro la ayuda. En todo este rato estuvieron hablando de sus vidas, de que los dos tenían varias redes sociales y contaban sus aventuras por internet a través de sus cuentas y de sus canales, e incluso estuvieron compartiendo sus perfiles para seguirse por las redes. Habían congeniado muy bien y habían creado una bonita amistad mientras llegaba la ayuda a la zona.

Ambos tenían redes sociales
Una buena forma de entretenerse
Una vez habían llegado ya por fin al hotel, Claire le dijo a Cal que quería invitarle a cenar para agradecerle todo el rato que le había hecho compañía esperando a que vinieran a rescatarla. Aquella noche estuvieron cenando juntos y siguieron contándose sus cosas con muchas ganas, como si empezaran a sentirse muy a gusto el uno con el otro. Es más, cuando se despidieron, ¡lo hicieron con un beso! Estuvieron tan bien juntos que decidieron continuar todas las vacaciones juntos y hacer todo de la misma manera, para seguir conociéndose y contándose sus cosas el uno al otro.

Una buena forma de entretenerse
Mucha repercusión en las redes sociales
Después de las vacaciones, estuvieron mucho tiempo viéndose en distintas ciudades, hasta que por fin decidieron irse a vivir juntos a la ciudad de Londres. Allí, habían comenzado lo que sería su futuro proyecto. Es más, es como si hubieran puesto la semilla por aquel entonces de lo que sería hoy el proyecto en el cual se veían embarcados. Ambos tenían una cuenta en la que iban hablando de sus vivencias, por lo que decidieron publicar una foto y comenzar a hablar de su proyecto de reforma en aquella mansión antigua abandonada. Tuvo mucho éxito y todo el mundo comenzó a hablar del tema.

Mucha repercusión en las redes sociales
Debían ponerse unos horarios
Sabían que todo lo que estaban haciendo estaba llegando demasiado lejos, y eso les tranquilizaba. Sobre todo porque una gran parte de esos seguidores, eran sus amigos. Y el hecho de que sus amigos vieran que estaban tan metidos de lleno en este proyecto, hizo que muchos de ellos quisieran ayudarlos en las tareas de la restauración de su casa nueva. Así que comenzaron a ofrecerles su ayuda y estos los aceptaron con muy buen recibimiento. Era tal la ayuda que estaban recibiendo que debían ponerse unos horarios para complementarse y hacer el trabajo de una manera todavía mucho más efectiva.

Debían ponerse unos horarios
Parecía que todo iba a mejor
Ahora sí que estaba la cosa yendo viento en popa. Tenían ayuda de sus amigos, ellos veían que la cosa iba avanzando y sobre todo, tenían muchas ganas y sentían que tenían mucho que hacer juntos, por lo que les encantaba su nueva etapa de reconstructores de sueños. Estaban dedicando muchas horas al día con la intención de ir acabando poco a poco con las cosas más impotentes y poder meterse a vivir cuanto antes allí dentro, pero la verdad se que la casa estaba en condiciones verdaderamente terribles y eso les iba a llevar por lo menos un tiempo más.

Parecía que todo iba a mejor
Sin parar de moverse
Iban de un lado para otro. Sus amigos se organizaban para pasar los fines de semana completos allí. Les ayudaban con las tareas más sencillas, como recoger, limpiar, ayudarles con la compra, etc. Pero esta ayuda les venía muy bien, porque no solo les estaban ayudando en cuanto a lo físico o tangible, sino que se estaban dando cuenta de que iban por el camino correcto al recibir tanto apoyo de sus amigos y familiares. No paraban quietos, cuando no tenían que arreglar una cosa, estaban limpiando otra, y cuando no, estaban comprando cosas nuevas que les hacían falta para seguir con la obra.

Sin parar de moverse
Poniendo a prueba el bricolaje
Aunque estaban poniendo toda la carne en el asador, dándolo todo con sus mejores intenciones, había momentos en los cuales tenían que pedir ayuda y tirar de contactos que tuvieran empresas o incluso directamente llamar a algunos profesionales para que les solventaran algunos de los problemas que se les iban presentando a mediad que iban avanzando con el proyecto. Esto les costaba todavía más dinero, pero ya sabían que lo tenían tan claro que nunca jamás se rendirían por muy difícil que se les pusiera aquella terrible situación.

Poniendo a prueba el bricolaje
Sabían lo que tenían entre sus manos
Como todo en la vida, tiene sus consecuencias. Esta historia es realmente interesante y tiene muchos puntos importantes, como por ejemplo el de saber seguir adelante con una decisión que se ha tomado en un momento en concreto. Eso es todo un ejemplo a seguir y para que dé motivación a mucha gente que pueda estar leyendo esto. Ellos, sin duda, sabían que tenían mucho trabajo por delante, pero eso les daba igual y no tenían pensado ni mucho menos, rendirse. Por lo que, a pesar de que todo iba en su contra todo el rato, ellos siguieron adelante con más ganas todavía.

Sabían lo que tenían entre sus manos