Acabarás rodando por los suelos
Si algo hemos aprendido de esta vida, es que las películas nos enseñan muchas situaciones terroríficas que luego nosotros aprendemos a temer que nos sucedan en la realidad. Tanto podría servir de ejemplo el hecho de que hayamos visto a un actor que interpreta un papel de alguien que tiene la mala suerte de que siempre que viaja en avión, termina pasando algo malo, que luego te cruzas con esa persona porque coincide que viaja contigo en el mismo vuelo, y no paras de pensar que vas a correr la misma suerte que corrieron todos los que montaban con él en dicha película.

Acabarás rodando por los suelos
Las arañas del avión
Con el título podrías pensar que se trata de algo parecido a “serpientes en el avión” o a la broma que hizo un humorista conocido diciendo que se trataba de una película que hablaba de “cocodrilos en el helicóptero”. Pues aquí tenemos la versión “arañas en el avión”. La diferencia es que esto sí es completamente real. Si alguna vez te pasa, no olvides seguir estos pasos: Primero, captura la araña con un bote, segundo, aléjate lo más rápido que puedas de tu asiento, tercero, quema el avión. Todo solucionado.

Las arañas del avión
¿Has olvidado tus pantalones?
Sí, lo que estás viendo es completamente real. Se trata de esta persona, sin pudor alguno, que decidió viajar sin pantalones. Bueno, en verdad subió al avión con ellos, pero en mitad del vuelo pensó que sería una buena idea enseñar su “bonito” tatuaje. Os podéis imaginar, “la cara que tiene su tatuaje fue la que se me quedó a mí nada más ver el espectáculo durante mi viaje”, eso dijo quien publicó la foto. No nos extraña que la cara sea lo más parecida, como de una mezcla de terror y de sorpresa.

¿Has olvidado tus pantalones?
Por lo menos será gracioso
Por si no llegas a comprender muy bien la imagen, nos vemos en la obligación de contarte esto para que lo entiendas y puedas verle la gracia. El hombre que sale en este selfie junto al aterrorizado señor con cara de póker es Jorge García, uno de los actores de la prestigiosa serie de drama de la ABC llamada Perdidos. Si no conoces la trama, te decimos que todos los pasajeros viajaban en un avión, el cual se quedó varado en una isla perdida remotamente en medio del océano. Y sí, Jorge iba con los demás pasajeros.

Por lo menos será gracioso
Labores de casa en el avión
Lo que estamos viendo es real. Se trata de alguien que, por lo que se ve, no ha tenido el tiempo suficiente antes de preparar su viaje para lavar y secar correctamente su ropa. O eso, o quizás es que le habrá caído un chaparrón justo antes de subir al avión. El caso es que ha decidido “tender” su ropa interior en los asientos del avión en el que viaja junto con otras personas, que no sabemos las caras que habrán puesto pero seguro que no tienen que ser de muy buen agrado.

Labores de casa en el avión
El alcohol siempre es bien
Hay mucha gente que tiene verdadero miedo a volar y no son capaces de subirse a un avión si no es con tranquilizantes o ansiolíticos puesto que les dan verdaderos ataques de pánico al subirse a la cabina. Se sienten encerrados y el miedo a un accidente aéreo les aterroriza de tal forma que no son capaces de sobrellevarlo. Otras personas, en vez de tomar tranquilizantes, optan por la via rápida y fácil, inflarse de beber alcohol y quedarse medio inconscientes todo el viaje. El avión les da miedo, pero por lo que se ve, la cirrosis no.

El alcohol siempre es bien
Acomódate en el avión
Está claro que para viajar hay que ir lo más cómodo posible y más si se trata de un viaje largo. Todos sabemos lo incómodo que es pasar tantas horas dentro de un avión pues el espacio es muy reducido y no tienes hueco para estirarte en condiciones y descansar mientras vuelas. Esta señora sin embargo tiene la clave, seguro que ha viajado tanto que ha ido depurando la técnica de la postura de yoga profesional para viajar con su marido y dormir a pata suelta, nunca mejor dicho.

Acomódate en el avión
Demasiado acomodada
La señora de antes había encontrado la técnica perfecta para volar, estar estirada descansando y además, no molestar a nadie a su alrededor. Sin embargo, esta señorita se ve que poco le importa la gente que tenga cerca. La cultura del “yo primero” asoma al igual que asoman su piernas abiertas de par en par por encima de los asientos de los pasajeros. Lo que no llegamos a entender es cómo el señor de al lado no le ha dado una torta por ponerle la pierna delante de su pantalla.

Demasiado acomodada
Ya no es lo que era
Esta foto más que ser graciosa es una foto que nos deprime un poco. Y nos deprime porque vemos cómo eran antes los menú que se servían en los aviones. Ahora no hay ni punto de comparación, la comida es escasa, de mala calidad y además carísima. Antes para más colmo, te ponían toda esa comida gratis al volar con cualquier aerolínea. Las cosas han cambiado mucho desde entonces y ya no son lo que eran, ni por asomo.

Ya no es lo que era
Animando el cotarro
Este señor pensó que era una gran idea coger su teclado portátil y subirlo a un avión para ir animando a todo el mundo durante su largo vuelo. En su cabeza todo era espectacular, se imaginaba a todo el avión puesto en pie aplaudiéndoles tras haber tocado algunas de sus mejores piezas y pensó que iba a ser un innovador por dar un concierto así en un avión y se haría famoso. Lo que en realidad pasó es que todo el mundo se quejó de su música y tuvo que parar de tocar y dormirse para no pasar más vergüenza.

Animando el cotarro
No es lo más adecuado
Todos sabemos lo malas que son las películas de los aviones y de los trenes o autobuses pero al fin y al cabo, siempre se agradece que intenten al menos ponerte algo entretenido para hacer el viaje mucho más ameno. Para estos viajeros se hizo más ameno de lo normal ya que la película que les pusieron no era exactamente “para todos los públicos”. Unos la veían encantados, otros no paraban de criticar y escandalizarse hasta que consiguieron que las azafatas de vuelo la quitaran.

No es lo más adecuado
El infiltrado
Hay gente que realmente tiene un problema con los animales y es que los quieren y defienden tanto que se les olvida que son simplemente eso, animales. Por mucho que esas personas crean que tienen sentimientos, sueños, frustraciones o ilusiones, los animales no son más que seres vivos que funcionan por instinto. La dueña de este pavo sobrepasó los límites subiendo a escondidas a su animal alegando que él quería volar lejos y alto ya que era un pavo y de manera natural no podía.

El infiltrado
El zapato también viaja
Los seres humanos deberíamos llamarnos más bien seres inhumanos porque la mayoría de la gente no hace más que hacer cosas más propias de los animales o de seres más inconscientes y menos inteligentes, y es que ¿a quién se le podría ocurrir viajar en avión, quitarse los zapatos y encima ponerlos a tu lado en el asiento? Solo a alguien que o no piensa lo que hace o lo que piensa no tiene mucho sentido ni civismo en absoluto. No lo entendemos pero este señor está claro que adora sus zapatos.

El zapato también viaja
No hagas preguntas
Bueno, esto es realmente muy raro, mucho, demasiado… Si yo viera algo así mientras viajo dentro de un avión, me asustaría mucho y no estaría nada tranquila. Sin embargo, seguro que todo esto tiene una explicación lógica o eso es lo que nos gustaría. Probablemente a este señor le estaban haciendo sus amigos una broma de mal gusto y le ataron al asiento mientras dormía o tal vez estaban grabando un corto para Internet, vete tú a saber.

No hagas preguntas
El loro tiene derechos
Las cosas raras que se ven en un avión, desde luego que esto es para asustarse y mucho. En primer lugar, ¿quién ha dejado que un loro suba a la cabina? En segundo lugar, ¿por qué esa chica lleva un loro encima? Y en tercer lugar y no menos importante, ¿por qué el loro no se mueve? Espera un momento… el loro está… ¿Disecado? Esto se pone cada vez más raro, y más raro aún fue cuando la rubia reivindicó que el loro también tenía derecho a viajar en avión y ver mundo.

El loro tiene derechos
Esto es un suplicio
Viajar con otras personas es sin duda una prueba de tolerancia y sobre todo de infinita paciencia porque lo que tienes que aguantar muchas veces no tiene ni nombre. Este señor no fue capaz de decirle, por educación, a la mujer de delante que no reclinara tanto su asiento y ella ni siquiera se paró a mirar si molestaba a alguien. El señor viajó todo el vuelo como si fuera en una lata de sardinas, aunque parece que le encontró la utilidad al espacio reducido que le quedó y pudo apoyar su cabeza para leer el periódico.

Esto es un suplicio
Azafatas tamaño cabina
Los aviones son espacios muy reducidos, eso ya lo sabemos todos. De hecho en cabina solo puedes llevar un equipaje de mano que no exceda de las dimensiones reglamentarias para que quepan bien en los compartimentos y que nadie se pase llevando cosas dejando sin hueco a otros pasajeros. Parece ser que la regla de las dimensiones la han aplicado también a las azafatas de vuelo y solo contratan a aquellas que caben en todas partes. Desde luego que lo que hay que ver es sin duda increíble.

Azafatas tamaño cabina
Cada uno viaja con quien quiere
Esta chica se tomó a broma el hecho de ir viajando en un avión con un señor detrás que lleva como acompañante a una muñeca hinchable y decidió sacarse un selfie en el que saliera toda la escena de detrás. Se ve que al hombre protagonista no le ha importado nada e incluso posa y mira a la cámara para salir en la foto de la chica. Qué gente tan descarada se ve por ahí. No tiene vergüenza ninguna de sacar esa muñeca en medio del avión y se queda an pancho.

Cada uno viaja con quien quiere
Daniel el pato
Daniel el pato vivía feliz en su estanque en Central Park, Nueva York, todos los días hacía lo mismo, se levantaba y nadaba un rato para después salir a volar con sus amigos por el parque. En uno de esos paseos se despistó y vio que más allá del parque había más mundo, pues él pensaba que solo el parque era lo que existía. Al ver aquello, un gran deseo de conocer todo le invadió y no tuvo más remedio que subirse a un avión y ver qué había fuera. Desde la ventana, mira Central Park en miniatura con nostalgia pero lleno de ilusión.

Daniel el pato
No es necesario ver esto
Desde luego que hay cosas que es mejor no ver y esta es una de ellas. No hay necesidad ninguna de verle ese barrigón a ese señor mientras vas plácidamente volando hacia un destino maravilloso de vacaciones. Imagina que vas sentado en tu asiento, te das la vuelta y ves esa escena, solo te quedan dos opciones, o reírte y tomártelo con humor o taparte los ojos y los oídos a modo protección repitiendo sin parar “esto es solo un sueño” hasta que el avión aterrice y puedas salir de allí.

No es necesario ver esto
La madre del año
Sin duda el premio de la madre del año va para esta señora. Esto es ya algo surrealista total, en vez de llevar a su bebé cogido en brazos, lo mete debajo del asiento de delante como si fuera una chaqueta o un bolso sin preocuparse de si la persona de delante le dará una patada sin querer o si las turbulencias harán que su hijo vaya rebotando hasta la cabina del piloto. En fin, hay personas que jamás deberían tener hijos y este es un claro ejemplo de ello.

La madre del año
No pases la línea
Vaya, vaya, con algunas personas que nos encontramos en nuestros viajes. Aunque en verdad se trate de gestos que incluso pueden llegar a molestarnos, algunas veces podemos sacarles el lado bueno y echarnos unas risas, total, al final todo quedará como una simple anécdota que contaremos a nuestro grupo de amigos. En este caso, esta persona abarcaba más territorio del debido y la persona que se sintió intimidada decidió subir una foto a su perfil de Twitter para crear unos divertidos momentos. De lo malo, malo, imaginamos que pronto quitaría sus piernas de su asiento.

No pases la línea
Algo muy sospechoso
Es cierto que cada día nos encontramos con modas más extrañas y que no podemos decir que algo es “ridículo” por el mero hecho de que no nos guste, más que nada porque tan pronto lo digamos, antes se pone de moda y encima seremos nosotros los que “estamos fuera” de la onda. Pero, no nos digas que no es gracioso estar en tu asiento, tranquilamente viajando y de repente ver esta imagen con tus propios ojos. Te da qué pensar, quizás no es el lugar más adecuado para llevar ese sombrero.

Algo muy sospechoso
Yo también quiero ir
Sí, estás viendo lo que crees, un canguro a bordo de un avión. Pero esto no es lo más raro, si te fijas, la cara de este pobre animal está más desconfigurada que la de los pasajeros al ver a tanta gente a su alrededor y encima en un espacio tan pequeño como lo es un avión. No sabemos muy bien por qué alguien podría llevar un canguro de viaje, tal vez se trate de su mascota y se estén yendo de vacaciones juntos. Solo podremos quedarnos con lo “extraño” de la foto y sacar algunas risas por lo menos.

Yo también quiero ir
Buscando el hueco
Viajar con niños a cualquier lugar y en todo tipo de transportes es siempre un reto. Más para una persona que va sola al cuidado de dos o más criaturitas de estas. Pero bueno, parece que si se es un padre creativo, puedes alimentar la imaginación de tus hijos y jugar con ellos, haciendo que cualquier viaje, por aburrido que sea para los críos, pueda convertirse en una tremenda aventura que siempre llevarán en sus cabezas. Lo importante es saber salir de las situaciones, con las que nos encontramos día a día, con una buena actitud.

Buscando el hueco
Un sueño hecho realidad
¡¿Qué?! ¿Lo que acabamos de ver es cierto? ¡Vaya gozada para el privilegiado que le pase esto por lo menos una vez en la vida! Viajar sin gritos de niños rebeldes, de personas roncando a nuestro lado, eso tiene que ser increíble vivirlo. Nos encantaría ahora mismo estar en la piel de este señorito, viajando tranquilamente y disfrutando del silencio y de los ruidos que surgen del viaje. Solo faltaría que estuviera viajando de vacaciones a un destino muy bonito y que le encantara, entonces ya podríamos considerar que este chico es un afortunado.

Un sueño hecho realidad